martes, 25 de octubre de 2016

Cuando unos desconocidos se conocieron y formaron mas que un equipo!

Este deporte es maravilloso en muchos sentidos, te enseña muchas cosas y te puede formar como persona, pero en pocas ocasiones logra juntar tantos momentos para que a los que de inicio volteabas a ver como compañeros de equipo hoy puedas llamar hermanos!

Hace mas de 20 años que inició esta historia, la cual, nunca nadie imaginó que llegaría tan lejos, fue a finales de los 90's donde muchos vestimos por primera ocasión el AZUL y BLANCO, colores que significan mucho, en esas épocas compartías estos momentos con los padres, las novias, la familia, hoy tenemos la fortuna de compartirla con nuestras esposas e hijos, los cuales entre ellos se dicen primos y a nosotros nos llaman tíos.



Que nos motivo para volver a juntarnos? Desafortunadamente, fue la enfermedad de uno de nuestros hermanos, Erick Labastida, nuestro #6, quien desafortunadamente se nos adelantó en este camino llamado vida, pero que nos enseñó que hasta el ultimo suspiro puedes darlo todo, siempre luchando por disfrutar lo que mas amas en la vida y mostrando un gran sentido del humor sin importar la adversidad, por eso tenemos como ejemplo el portar el #6 en nuestro uniforme y en nuestro corazón!
        
También durante el transcurso de esta nueva aventura sufrimos la perdida José Ramón Fontanet, nuestro #54, quien nos fue arrebatado en vida, pero no en nuestro corazón y en cada temporada, cada partido, cada momento dentro y fuera del campo los recordaremos siempre.
Eriko y Joserra

               
El vestir de azul y blanco y formar parte de esta familia llamada GAMOS, tiene mística, puede ser que el uniforme no tenga mi apellido, pero se que me familia usa el mismo color y por esto dejamos todo en el campo, porque confiamos que el que esta a un lado también lo estará haciendo.

Hoy varios jugadores de otros equipos se han unido a nosotros y juntos conseguimos que esta familia siga creciendo porque además de dar todo en el campo, afuera también nos apoyamos  y no dejamos a nadie atrás, sin importar si estás con nosotros desde el inicio o apenas lleves 2 temporadas.


            
Mi hijo esta por nacer y se que ahora no conoce mi cara, ni la de mis hermanos o sus tías o sus primos, pero ya sabe lo que es una hermandad y lo que es una familia, porque va a nacer siendo GAMO y eso se respeta.

Como siempre #NEVERQUIT


CHEWY



Los Gamos CUM volvieron en el 2013 y a pesar que algunos salieron del retiro, permanecía el gran nivel y llegaría el trofeo del Tazón del Pavo.

Aquí conocí el espíritu de cuerpo. La hermandad. La camaradería. Me di cuenta que había estado jugando de forma egoísta (para mí mismo) porque no lograba conectar como equipo en otros lados. Por eso elegí quedarme aquí el resto de mis días como jugador.
 

En la actualidad y varias temporadas más sin conseguir el campeonato, seguimos en la lucha.  De ser y no ser favoritos. De ser y no ser lo que alguna vez fuimos; sino mejores y algunos con familias ya formadas. De perder inesperadamente a un compañero y hermano de piel Joserra #54 por un lamentable y desafortunado incidente.

Con Erick Labastida como principal motivo de reunión del equipo, en silla de ruedas por la ELA (esclerosis lateral amiotrófica), pero con el corazón sostenido por todos. Dentro y fuera del campo. Con la familia y las "domadoras gamos" apoyando en la tribuna. Con gente visionaria y constructiva de este deporte y la sociedad civil en general. Todos con miles de responsabilidades.

Hoy a poco más de un año de distancia, seguimos en el camino. Tal vez no hemos conseguido este campeonato por miedo a decir adiós a esto que amamos, porque talento hay en cada línea; a la experiencia de ataviarnos de azul y blanco y vernos cada fin de semana. Y digo tal vez, porque aunque quedemos campeones esto debiera seguir.  A pesar que el cuerpo nos cobra ya factura, es algo que nos hace sentir plenos.
 
 
 
Esta es sin duda, una de las lecciones de vida que nunca olvidaré jamás. Mucho menos la oportunidad de conocer y convivir con un grupo de hombres honorables, del cual podré decir que tuve la fortuna de pertenecer.

CHEMA

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